Después del gran paso realizado tras la implantación general de la video vigilancia (ley 5-4.0 me la saco de la chistera 4/6/2016) en la globalidad de las calles de la ciudad, parques, avenidas, plazas y el total de los diferentes enclaves denominados y catalogados como de máxima peligrosidad e inseguridad para el ciudadano de bién, el sistema de audioretransmisión no fué menos (ley 5-10.6 me la saco por la chistera y mirar como los tengo de gordos 12/8/2018) nosin haber superado incontables críticas y pasado por el posterior recelo de innumerables asociaciones defensoras de losderechos humanos sin voz ni voto como"ADDHSVNV" (Asociación Defensora de los Derechos Humanos Sin Voz Ni Voto). Ahora la ciudad quedaba sembrada de micro altavoces de gran potencia, controlados por los más eficaces sistemas y equipos de sonorización y división de voces. Prácticamente eran invisibles al ojo humano. Aislaban y catalogaban la voz de cada individuo en un almacen fónico de datos municipal. Estratégicamente situados, instalados y en el mayor de los casos disfrazados, estos microtransmisores de voz, no solamente recepcionaban las conversaciones privadas de los ciudadanos de la calle. También emitian. Estaban preparados no solamente para el control, si no también para el entretenimiento y la información de la calle. Los semáforos, a parte de indicar al peatón que podía cruzar al lado opuesto de la acera, le indicaban el estado de la circulación de la ciudad in situ, y qué calles eran más convenientes para cada destino. Las fuentes, proyectaban hilos de música, de la misma forma que los lavabos públicos. Los éxitos de la vanguardia musical eran los preferidos por la multitud. Los bancos de la calle informaban con una programación contínua y diversa de la realidad que al ciudadano le interesaba. Y así un incontable sin fín de mobiliario urbano mixto que a parte de cumplir su función práctica, ahora, llevaba el control de las mentes humanas.
Lo extraño de todo esto era el estado vegetativo en el que se asumió la población. En el proyecto piloto no se alertó de este supuesto. Tampoco importaba.Se exterminó el crímen y la violencia, el robo y la extorsión. Los malechores searrestaban antes de realizar su trabajo, después de planear el atraco.Había micrófonos hasta en las cucharas del café.Por otro lado, el gobierno local, el poseedor de este arma política, económica, social y multidisciplinar,era el gran beneficiário, claro.
Un altavoz de la línea 4 del metro informaba que se cumplían las ocho y media de la mañana. Una voz misteriosa se alzaba en esplendor para animar a los viandantes y desearles un buen día cada medía vuelta de reloj. La repercusión se extendía por todo el andén, pero la indiferencia de la gente que lo poblaba a las ocho y media era delatora.
Cuatro muertos más en lo que resta para las nueve en punto de la mañana, en lo que va de día, en la línea2. Pero esa información era ocultada bajo tierra, quedaría para siempre en los túneles. Un acto suicida más. Esa estadística auguraba un día perfecto.-Ocho cadáveres desde la apertura del servicio metropolitano de metro...-hasta el momento,- es buena cifra-, pensaba para así un empleado especial de la brigada deretirada de cadáveres del transporte público.
La ley de la gravedad, ante situaciones adversas de la vida, nos impulsa a actuar sin contemplaciones... sin tiempo muerto. Ahora, qué mejor momento para desprenderse de este mundo real adverso e incomprensible, para detenerse ante la imágen futurista de... ¡a dónde no queremos llegar! Sabemos que no existen timones, ni buenos guías. Solamente timadores que intentan controlar el poder, para si mismos, y así tenernos bien atados y controlados.
Dedicado a los auguradores de la sociedad, los que verdaderamente no mienten cuando dicen que viene el lobo. Aquellos que cada noche ante la luna llena, piden esperanza para no ser devorados.
